La aventura del maratón

Cuándo empecé a correr carreras populares, siempre me rondó en la cabeza correr un maratón algún día. El tiempo y el espíritu de superación que tenemos los corredores de fondo, de manera natural, me empujó a correr mi primer Maratón de Madrid, con toda mi inexperiencia y falta de entrenamientos necesarios para enfrentarme a él con garantías de que no fuera un desastre. Al final hubo suerte y no exploté, pero acabé muy resentido y los días posteriores a la carrera me los pasé bajando todas las escaleras que encontraba de espaldas, porque era incapaz de hacerlo de manera normal. Incluso nada más terminar la carrera era incapaz de subir ni un bordillo de una acera. Estaba vacío completamente.

A partir de ahí fueron cayendo uno tras otro hasta acumular 20 maratones. No sé si hay algún momento en el que llegas a conocer esta prueba, yo al menos hasta la fecha, sigo sin conocerlo en profundidad. Cada maratón que he corrido han sido una historia diferente y los tengo grabados todos en mi cabeza, algunos de ellos incluso, sensaciones vividas casi cada kilómetro que hice.

Este desconocimiento y falta de control sobre la carrera a la que te vas a enfrentar, es lo que la hace más apetecible y no es extraño que se haya convertido en una distancia mítica sobre todas las demás.

Es cierto que existen pruebas más largas, con grandes desniveles, en condiciones climáticas extremas, pero a mi modo de ver, ninguna tiene los condicionantes que existen en el maratón de ruta para hacerlo extremadamente duro como ninguna otra. En cualquier prueba de ultra distancia, para casi todo el mundo que no la disputa, el reto es acabarla, solo por el hecho de que sea una cantidad de kilómetros abrumadores o porque las temperaturas sean insoportables, con ser finisher nos daremos por satisfechos.

Pero cuando nos enfrentamos a un maratón de ruta, independientemente del nivel de cada uno, el sufrimiento implícito durante las 2, 3, 4 o 5 horas corriendo, es incomparable a cualquier otra sensación física a la que nos hayamos enfrentado nunca. Incluso cuando no es la primera que corres y estás metido en faena, siempre piensas que en todas las que has corrido hasta la fecha no has sufrido como en la que estás disputando en ese momento. Supongo que será un sistema de autoprotección de nuestro cerebro, que olvida inmediatamente las malas sensaciones vividas durante la prueba. Posiblemente, si no fuera así, no repetiríamos.

A modo de preámbulo, me ha quedado largo, pero lo he visto necesario para explicar lo que hemos vivido el domingo pasado en el Maratón de Castellón.

Mi micromachine particular y madre de mis hijas, se plantaba en la línea de salida con la certeza de que iba a pulverizar no solo su marca personal, sino que estaba lista para bajar “fácilmente” de las 4 horas. Los entrenamientos de estos meses, las sensaciones y los ritmos que estaba haciendo nos indicaba que así sería, que no había posibilidad de no bajar de las 4 horas si o si.

Una vez más el maratón nos ha demostrado que no es una carrera, que es una aventura. Es así de tirano y maravilloso a la vez. Cuando mejor crees que estás, cuando todo indica que el éxito es inevitable, empiezas a correr y notas que no vas bien, que vas alto de pulsaciones y no puedes poner el ritmo adecuado que en entrenamientos haces de manera sencilla y sin esfuerzo. A partir de ahí, tu cabeza empieza a tener lecturas negativas de la situación y te empieza a repercutir casi sin darte cuenta. Es una carrera larga, para bien y para mal, y pasas diferentes fases siempre, pero empezar mal es lo peor que te puede pasar.

Por suerte, la fortaleza física y mental de Bea le hizo poder sobreponerse a las malas sensaciones y acabó su tercer maratón mejorando su mejor marca conseguida en Sevilla, pero con ese regusto amargo de no haber podido conseguir el reto principal y que a priori era fácil.

A toro pasado, no encontramos la razón del bloqueo físico que tuvo al principio de la carrera, pero la realidad es que cuando nos ponemos en la línea de salida de un maratón, nunca sabemos como va acabar la cosa, de ahí el título del post, el maratón no es una carrera, es una aventura, y como tal, cuando nos enfrentamos a ella hay que tratarla con el respeto merecido porque de lo contrario, puede destrozarte. No solo a los atletas populares nos pasa esto, también son muchos los profesionales que “pinchan” en un maratón después de meses de entrenamientos, y eso que los profesionales se dedican exclusivamente a ello. La realidad es que si no es tu día, olvídate.

Mi recomendación siempre es la misma, según vayan avanzando los kilómetros, tienes que ir adaptándote a la situación de carrera, o mejor dicho, a “tu” situación de carrera. Hay que correr por mínimos alcanzables. En primer lugar, el reto tiene que ser poder terminarla. Puede parecer algo insulso a priori, pero cualquier acontecimiento que suceda durante la carrera por pequeño que parezca, puede dar al traste con el plan de terminar 42 kms. corriendo. En segundo lugar, el reto tiene que ser intentar mejorar nuestra marca si no es el primero que corremos. Por último, en tercer lugar, el reto sería conseguir la marca deseada y que según nuestros entrenamientos creemos que podemos lograr.

De esta manera, si la cosa no empieza bien y pronto comprobamos que nos va a ser imposible conseguir la marca deseada, o incluso mejorar nuestra marca personal, siempre nos quedará ese reto, nunca fácil, que supone el terminar un maratón. Será la única forma que nos mantenga en carrera y nos haga no derrumbarnos mentalmente por el fracaso, un fracaso que en realidad no lo es.

No os quedéis con las ganas. Corred un maratón, disfrutadlo, sufridlo y por último, lograd sobreponeros a las adversidades que os plantea la prueba. Mentalmente os preparará para muchas situaciones que os tocará solventar en la vida en general y os enseñará a conoceros mejor y a respetar las diferentes pruebas del día a día.
Para terminar deciros que el maratón me genera incertidumbre, pero si que estoy seguro que tengo en casa una maratoniana top y paralelamente una persona top, que se sobrepone a cualquier situación por dura que parezca. Seguiremos viviendo esta aventura juntos por muchos años.

2017-11-22T15:06:44+00:00febrero 22nd, 2017|Entrenador Personal, Maratón, Running|

About the Author:

Leave A Comment

This website uses cookies and third party services. Ok